Christopher descansaba encima de uno de los antiguos
artefactos que tanto le fascinaron. Aprendió muy rápido su idioma de
repiqueteos, vapor y sonidos electrónicos. Y contaban historias fascinantes de
todas sus vivencias.
-30 p, ¿recuerdas cuando se me acabó el
lubricante por primera vez, y no paraba de rechinar? No sabía que me pasaba,
aunque mi sistema de lógica de autoreparación debería haber funcionado.
-Pues claro, 50 k, fue un día espléndido. Uno de
esos días que hay esa humedad especial, que hace chispas en los circuitos. En
ese momento servíamos como reponedores del almacén de metamaterias. Sin duda,
un tiempo memorable. Excepto cuando 25 i recalentaba su sistema.
-No te quejes, 50 k, era un trabajo para el que no
estaba especializado. Y ya sabes, que soy 250 i, no 25 i. No pertenecemos al
mismo modelo.
-Tienes razón. Aunque ese tiempo era muy bueno.
Siempre estábamos con nuestros recursos al 100%, sin modo de economía de
energía.
-Y ahora nos abandonan como si fuéramos una lata de
bebida carbonatada. No es que me sienta mal por ello, nuestras funciones no son
tan eficaces como antes, y han diseñado nuevos modelos mejores que nosotros.
Pero no acabo de entender. Podrían habernos reencarnado en otro modelo.
-Calla 30 p, nosotros no pertenecemos a nuestra
voluntad. Nuestra mente realmente no es real, es un sistema de asociaciones
entrenada para pensar como un ser vivo inteligente, pero no somos nada de eso.
-¿Entonces, 25 i, que somos?
-50, solo somos, es suficiente. Deja de voltear tu
procesador. Nuestros recursos acabarán. Y nosotros terminaremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario