sábado, 27 de octubre de 2012

AZUZANDO

-¡Ahí! ¡Cogedle!- rugió una potente y desesperada voz.
Christopher arrancó a corred, justo cuando una de las cánidas criaturas desgarró su muslo derecho. Ardiendo en sangre, Christopher escandalizó, solo como lo hacen los que siempre callaban el dolor. Y la criatura se rajó en dos, habiendo terminado su cometido, dejando paso al origen del vociferante gruñido humano. Le vio venir y…
Todo fue en negro, de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.