domingo, 28 de octubre de 2012

CHASQUIDOS

Detrás de la cortina de negra oscuridad, podía escuchar unos brillantes chasquidos que provenían del exterior.
Christopher ya estaba temblando, no sabía que más esperar. ¿Ya eran las ocho de la mañana? Ya no iban a quedar más ideas de él, por mucho que después intentara recobrarlas. Iba a ser un descerebrado, un hombre sin vida, solo con cuerpo.
Y entonces, abrieron la compuerta de la oscura habitación, de forma que cada milímetro que recorría la puerta, era como un enjambre de cascabeles.

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