Una fuerte luz azulada enfocaba su cara con la rabia de una
luz eléctrica. Él se palpaba donde debería estar su pierna, pero solo encontró
un muñón seguido de una nueva extremidad metálica.
-Sentimos la merma de su extremidad, pero era algo
necesario.- roncó una grave y distorsionada voz.
Christopher se estremeció por dentro; él ya había estado
aquí… ya había escuchado esa voz…
Pero no conseguía recordar…
-Esta noche será juzgado por sus delitos.- roncó de nuevo la
mecánica voz.
“¡¿Qué delitos!?” intentó aullar. Pero solo logró exhalar
aire. A Christopher le ardía la garganta, como la sensación de ardor que
proporciona una extremidad congelada.
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