Christopher entró en estado de meditación. Su cuerpo ahora
no importaba… solo era su mente, y su alma. Guiado por Morgana, Christopher
organizó su mundo interior: estaba en una estancia de paredes amarillentas,
casi ocres. Una puerta azul cobalto se encontraba delante suyo. “Imagina una
escalera después de la puerta que encontrarás. Esta te llevará a algún recuerdo
de la vida que aún no recuerdas” dijo la voz de Morgana, desde el eco.
Christopher levitó hasta quedar justo delante de la puerta.
Éste abrió la puerta, y justo llegó el peldaño, que seguía la puerta, formando
el principio de lo que era una escalera de caracol. Y empezó a descender por
ella, hasta llegar a la primera parada, que era una puerta sacada de sus
goznes, en la pared de la escalera.
Christopher solo veía penumbra y tinieblas dentro de la
estancia. Le daba miedo…
“Entra en la primera entrada que veas, y no tengas miedo. Si
sucede algo que creas que puede dañarte, o que te crea sentimientos negatvos,
grita”
“Voy a extraerte la prótesis metálica de tu pierna. En
cuanto te diga, entra en la habitación, y empezaremos con el hechizo que te
devolverá los recuerdos”.
Christopher recordó que no tenía pierna… ¿Como no pudo darse
cuenta de que no tenía pierna? Era algo extraño… en lo que no quería entrar en
detalle en ese momento.
Y ella dio el aviso.
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