Una vez que Morgana terminó su estudio sobre el conjuro,
preparó los materiales, y empezó a preparar al sujeto.
-¡Luzy, ven para acá!- chilló Morgana- Ya tengo lo que
necesitamos.
-Eh, ¿Por qué no paráis de llamarme Luzy?
-Joder, ¿te lo tengo que volver a repetir, LUZY?
-Vale vale, espero que no tengas siempre la misma mala baba…
-¡¿A callar eh?!- espetó- Como sigas así, te voy a dar con
la silla.
Christopher se resignó a la malhumorada muchacha, y se
estiró en una manta que preparó Morgana. Ella no paró de encender velas,
incienso, lámparas, y toda una serie de cachivaches extraños, dejando a
Christopher envuelto en pequeñas llamas y aromas diversos.
-Vamos a empezar con una regresión.- explicó Morgana- Puede
que te cueste mucho, pero necesito que te relajes mucho, sin llegar a dormirte.
-Ehm… vale. Pero, aún no sé tu nombre.- respondió
Christopher.
-Soy Morgana, si tanto lo deseas volver a saber.
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