jueves, 1 de noviembre de 2012

VÓMITO


Los tres personajes acabaron saliendo de una marca en la frente de el hombre enorme; éste, que ya estaba encontrándose mal antes, vomitó lo que comió de buena mañana. Los tres estaban cubiertos del fango azulón que formaba el anterior cosmos. Era algo no demasiado agradable.
-Buah, deberíamos de dejar de cebarnos con Leviatán. Creo que el pobre va a tener resaca hasta el siguiente amanecer.- Dijo la muchacha.
-Pero… ¿podríais hacer el favor de explicarme que pasa?- Pidió Christopher.
-Joder, que pesado que eres Luzbel. Ahora entiendo porque me resistí a ocultarte la memoria. Señor, de verdad. Lo que tienes que saber, es que hoy no morirás. De ninguna forma. Así que, coge esa manta, y échate un rato. Mañana tendremos mucha faena por delante.
Hurón, ya se había acurrucado en una especie de cesta de mimbre, que estaba acolchada con una cantidad ingente de harapos varios, que parecían arañados, mordidos y deshilados.
-Por cierto… ¿quién eres?
-¿Tan siquiera consigues recordar eso? Te creía más fuerte, Luzy. Ya obtendrás las respuestas mañana- dijo, mientras se echó al lado de lo que parecía una chimenea, donde solo quedaban brasas- buenas noches y… felices pesadillas.

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