miércoles, 14 de noviembre de 2012

LUZBEL


Después de estar toda la noche dejando que hurgaran su mente, Luzbel recobró el sentido, volviendo a la vida desde su sueño. La sala estaba casi como la recordaba: mugrienta, desordenada, con un fuego bien vivo en la chimenea, y un par de lamparones en las ranciadas paredes. Morgana dormía con la boca abierta al lado del fuego, dejando que hilillos de saliva cayeran por su aplastada mejilla, haciendo un pequeño charquillo.
Aún estaba algo confuso… llevaba muchos días sin estar al “mando”… y era como si le hubieran arrancado algo…
Algo que estaba sentado en la silla más alejada.
-No lo ha conseguido… y voy a vivir por mi cuenta, Luzbel.
-Qué coño… ¿qué haces fuera de mí?
-Ah, muy sencillo… aproveché a que tu amiga se durmiera y… bueno… ella hurgó demasiado en tu mente, así que esta, contiene algunas fisuras.
Luzbel se levantó, y miró de forma amenazadora a Christopher.
-Tu sitio está dentro de mis recuerdos… aún no me explico cómo puedes mantener forma corpórea…
-Gracias a tu energía, Luzbel, gracias a que conservo la energía de lo que fuiste, es decir, de lo que soy… y es mío.
-No es tuyo, es nuestro, y si no vuelves…
-¡No pienso volver, estúpido! Soy yo, no tú, y ahora, ¡creo que deberías volver a dormir!
Christopher le lanzó la silla a Luzbel, mientras Luzbel conjuraba una lengua de fuego para reducir la silla a cenizas.
Pero Christopher se había esfumado… Era una veloz nube de hollín y de cenizas que escapaba por la pared… como un ser etéreo.

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