-¿Hey, ha pasado algo?- Dijo Morgana.
-¿No tienes ni zorra de lo que haces con tus conjuros,
verdad?
-Pero que cojones dices… Anda, descansa un rato, debes estar
agotado.
Luzbel la observó desde sus ojos engastados en ojeras
malvas- Has dejado fisuras en mi mente, y Christopher ha huido…
-Que dices, si eso no puede ser, Luzy.
-Eso digo, que no tienes ni idea.
Morgana se desperezó, y se levantó del suelo, observando el
reguero de saliva que dejó al dormir. La muchacha aún no estaba demasiado
lúcida.
-Bueno, dejando todo esto aparte- dijo Luzbel, arrojando una
cansada mirada a las cenizas de lo que fue la silla- ¿donde están los demás?
-Nos habían dejado solos, para que te pudiera hacer la
regresión con tranquilidad.
-Pues es hora de reunirnos. Tenemos que seguir con nuestro
plan… ahora que he vuelto.
-Tienes razón… pero tienes que descansar…
Luzbel se acercó a la hoguera, y, con las manos en forma de
cuenco, empezó a beber del líquido que
brindaba la pira. Era un líquido rojizo, como el acero al rojo cereza.
-No tenemos tiempo para descansar, tenemos que planearlo
todo bien. Y tengo que recuperar a Christopher.
No hay comentarios:
Publicar un comentario