Christopher despertó, con una esencia de resaca en su
frente, en un charco de sangre medio seca. Recordó las palabras que había
escuchado antes, en su mente. No podía ser verdad… él no podía ser una mentira.
Él existía, no dejaba de hacerlo: era su cuerpo, su mente…
-¿Luzy, estas bien?
-Dejad de llamarme “Luzy”, quereis? Soy Christopher, dejadme
en paz.
-Lu… Christopher, acabas de tener una conmoción energética…
deberías descansar un rato…
-Eh, ya vale; ¿Queréis hacer el puto favor de explicarme qué
coño está pasando?
-Chris, tranquilo… una conmoción energética es… cuando haces
un hechizo sin control… y derramas más magia de la que tienes… entonces, pueden
pasarte muchas cosas, la más común, es una conmoción.
-Bien… más o menos entiendo eso… Tienes que explicarme
muchas cosas…
-Oye, ¿y por qué no te las explicas tu mismo? Vamos a seguir
con la regresión… creo que será lo mejor.
-Antes que nada… ¿es verdad que no existo?
-Bueno… la verdad, es que… no eres una mente “completiva”;
es decir… tu eres Christopher… una parte de los recuerdos de Luzbel: eres su
infancia, donde aún no controlas la magia… solo expresas tu energía a base de
hechizos, que no controlas… y bueno, es algo autodestructivo.
-Entonces… no soy yo.
-Exacto… tu eres… parte de ti.
-De acuerdo… hazlo.
Morgana empezó a anudar una cuerda, en torno a su muñeca
derecha. Nudo tras nudo, cada vez llegaba antes al final de la muñeca,
esperando a morder su cola. Chris estaba algo asustado… no sabía muy bien por
qué, pero no deseaba desaparecer en la memoria de él mismo…
De repente, Morgana le infundió un profundo sueño, un medio
perfecto donde poder urdir en su mente, y atar los cabos que necesitaba. Estaba
agotada… demasiada sangre había sido expulsada de su cuerpo, pero, ella tenía
mucha experiencia.
Si bien había podido crear a Christopher… ella podía
devolverlo de donde lo había sacado.
O eso creía.
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